Dejando
Huella 8M

Constancia
de la Mora y Maura

Nació en 1906 en Madrid y murió en 1950 en Guatemala.
Soñaba con la libertad y los derechos sociales.
La recordarás por ser una aristócrata que, al servicio de la República, se estableció en Sant Joan al cuidado de los niños evacuados de Madrid debido a los continuos bombardeos.
Dejó su huella en una calle de Sant Joan d’Alacant, situada junto la Plaza La Cruz.

Constancia soñaba con un mundo lleno de mujeres independientes, que reflexionaran sobre cómo construir una sociedad mejor y trabajaran firmemente para hacerla realidad.

Nace en el seno de una familia de la alta aristocracia. Su abuelo fue el cinco veces presidente del Gobierno, Antonio Maura. Estudia en colegios religiosos donde pronto empieza a tomar conciencia de las desigualdades de clase existentes y las escasas posibilidades que tiene la clase baja para poder prosperar. Constancia no se comportaba como otras damas de la burguesía, que realizaban obras de caridad de cara a la galería. Constancia se rebela ante esta hipocresía.

Estudia en Inglaterra y al regresar contrae matrimonio, pero se separa poco después, con una hija. Tenía 25 años y decide vivir sola. Al proclamarse la II República, en 1931, se convierte en la primera mujer divorciada de la historia española. Una pionera que repitió hazaña al casarse en segundas nupcias con un general de la aviación republicana, en lo que fue la primera boda civil de España.

Comienza la guerra y Constancia de la Mora llega a Sant Joan con el fin de instalar aquí a los niños evacuados de Madrid. El recibimiento en Sant Joan es multitudinario. Tras el emocionado discurso del alcalde Emilio Urios, los niños y niñas marcharon a las distintas fincas habilitadas como albergues infantiles. También instaló en este pueblo una residencia para los aviadores heridos en combate.

Al dejar Sant Joan, se convierte en responsable de prensa extranjera de la República. Casi al fin de la Guerra Civil viaja a Francia y posteriormente a Nueva York. Mujer intelectual que se rodeó de grandes personalidades del mundo del pensamiento y de la escritura de su época, escribió en su exilio en México ‘Doble esplendor’, un relato autobiográfico de la Republicana española, publicada en Estados Unidos en 1939 y no editada en España hasta 2004.

Tras una vida tan intensa, Constancia murió joven al ser atropellada en 1950, en Guatemala, país en el que vivía exiliada. Atrás dejó su labor en pro de los demás y su vocación por servir y compartir para construir un mundo mejor.