Dejando
Huella 8M

Josefina
Campos Fernández

Nació en 1850 en Alicante, donde también falleció en 1926.
Soñaba con ayudar a los que menos tienen y con la educación gratuita.
La recordarás por donar su finca de Benimagrell a una comunidad Carmelita que abrió una escuela gratuita para escolarizar a las niñas del caserío.
Dejó su huella en Benimagrell y en la calle que lleva su nombre, situada en el barrio de Nou Nazareth.

Josefina soñaba con ayudar a otras niñas que habían nacido en familias menos afortunadas que la suya.

Nacida en el seno de una familia de la burguesía alicantina, Josefina creció sin tener que preocuparse de nada. Sus padres, José Campos Doménech y Dolores Fernández Casado, formaban una familia acomodada, de fuertes convicciones religiosas, asentada en la ciudad de Alicante. Al casarse con el propietario José Minguilló, el matrimonio se trasladaba durante los veranos a la finca San José, situada en Benimagrell.

A su alrededor había mucha hambre y muchas necesidades, por lo que al morir su marido -que sufrió un accidente de carruaje-, decidió donar la finca San José a cuatro monjas de la Comunidad de Hermanas Tercianas Regulares de Nuestra Señora del Carmen. Las religiosas crean una residencia para monjas y una escuela para las niñas del caserío de Benimagrell, sustentadas por las 1.200 pesetas anuales que donaba la señora Campos. Además, en la portalada de acceso a la finca se levantó una capilla dedicada a San José, inaugurada el 19 de marzo de 1918, donde fue enterrado su marido y, posteriormente, también fueron inhumados los restos de Josefina.

Al no tener ni hijos ni hijas, su herencia fue repartida entre sus sobrinos, el servicio y diversas entidades religiosas de Alicante. Para el sostenimiento del Asilo, Capilla y Escuela de Benimagrell dejaba a las monjas carmelitas el dinero de la venta de varias casas y fincas. En su testamento dejó bien claro que el sobrante de sus bienes se debía destinar a un uso caritativo.

La benefactora Josefina Campos quiso que toda su herencia estuviera sujeta a la condición de seguir ofreciendo educación gratuita a perpetuidad, tal y como se fijó en la escritura de fundación del Asilo. Y así fue como las monjas siguieron a cargo del Asilo hasta 1931. En 1936 el edificio y su capilla anexa fueron asaltados quedando en desuso, hasta su derribo con motivo de las obras de construcción de la carretera de circunvalación del pueblo, es decir, la N-332 que hoy en día conocemos como la Avenida Miguel Hernández. La labor generosa y benéfica de Josefina fue el germen del actual Colegio de Nuestra Señora del Carmen, trasladado desde 1965 al casco histórico de Sant Joan d’Alacant, cerca de la Parroquia de San Juan Bautista.

El amor de Josefina por Benimagrell hizo que al morir eligiera ser enterrada en la capilla de su propia finca. Allí sembró su semilla y allí sigue siendo recordada.