Dejando
Huella 8M

Ana
Ballenilla Fajardo

Nació en 1915 en Alicante, ciudad en la que también falleció en 2010.

Soñaba con la igualdad entre hombres y mujeres en la Sociedad y en la Política.

La recordarás por ser en 1967 la primera mujer que logró ser diputada nacional por la provincia de Alicante.

Dejó su huella en la Finca Palmeretes, donde pasó largas temporadas con su familia, especialmente en las vacaciones de verano.

Ana soñaba con que las mujeres salieran de sus casas y estuvieran presentes en los espacios de decisión política. Ana deseaba que las mujeres desempeñaran un verdadero papel en la sociedad.

Alicantina, emprendedora y luchadora, se abrió paso en un mundo complicado, en años muy duros, marcados por la carestía y la violencia. Hija mayor de un guardia civil sublevado, fusilado al principio de la Guerra Civil, cuando ella tenía 21 años. Un tiempo después, su hermano, también guardia civil, fue asesinado por los maquis durante un atentado en 1950. Para superar esas grandes dificultades, tuvo que ayudar a la economía familiar desde bien joven. Estudió en la Escuela Superior de Comercio de Alicante y gracias a sus conocimientos contables y comerciales, trabajó como intendente mercantil e industrial y de agente comercial.

Se casó con Luís Martínez, un empresario del mundo del entretenimiento, especialmente, del séptimo arte ya que gestionó varios cines de Alicante y provincia, como el Monumental-Salón Moderno, el Casablanca y el Avenida, además de algunos cines de verano. También dirigió temporalmente el Teatro Principal de Alicante y el Gran Teatro de Elche.

A pesar de su holgada situación económica, Ana era inquieta, necesitaba estar ocupada. En los años cuarenta fue militante de la Sección Femenina del Movimiento, siendo elegida delegada provincial durante cinco años en dos etapas. A su vez, fue presidenta de la asociación de Amas de Casa y vocal del Montepío Nacional del Servicio Doméstico.

Pero de nuevo, se enfrentó a otro golpe familiar. Quedó viuda cuando tenía 46 años. La empresa familiar quedó en manos de su cuñado y, posteriormente, de su hijo Luís y su sobrino. Pero Ana no se recluyó en su casa como hacían muchas otras mujeres en su misma situación. En 1967, decidió presentarse a las primeras Elecciones Legislativas que se convocaron durante el Franquismo. Fue la primera mujer que optó a ser diputada nacional en la historia de la provincia de Alicante. Su sueño se hizo realidad, ya que logró un excelente resultado electoral, ganando tanto en la ciudad como en la provincia. Ana Ballenilla se convirtió en la primera mujer procuradora en las Cortes Generales por la provincia de Alicante y la décima mujer diputada nacional de toda la historia de España. Por ende, figura entre las 40 mujeres que lograron sentarse en un escaño en el Parlamento entre las Cortes de Cádiz y la Transición Democrática de finales de los años 70.

Su labor en las Cortes tampoco pasó desapercibida. Su principal aportación fue su contribución en la Ley de Educación aprobada en 1970. Ese mismo año participó como ponente en el Congreso Internacional de la Mujer, celebrado en Madrid. También luchó por sacar adelante una proposición de ley para que las mujeres con hijos recibieran un dinero por el trabajo que hacían en sus hogares. Para Ana no importara si eran casadas, viudas o solteras, en una época donde estaba muy mal visto que una mujer soltera tuviera un hijo.

Y con una vida tan comprometida y agitada, el descanso y la paz lo conseguía en Sant Joan d’Alacant. Ana vivió durante muchísimos años en la emblemática finca Palmeretes, especialmente en las vacaciones estivales. En esta conocida casa señorial de la Huerta de Alicante, con una ermita que se abría al pueblo durante la celebración de las Fiestas del Cristo, para celebrar cada 15 de septiembre una misa en honor a la Virgen de los Dolores.